18 abril 2007

Esto sí que está bueno

No salen por la tele como las estructuras gastronómicas que hacen los cocineros o las mierdas de soja que se anuncian por la televisión, pero hay un elemento del que no se habla y constituye la base alimenticia peninsular: el bocadillo.

El motero peligroso: cerveza, bocata y cara de "aquí huele a mierda".

Considerado morralla culinaria, ausente de estilo, el chanda de táctel de la gastronomía, ha bajado la categoría del bocata a las manos de cualquiera, lo cual es falso. Un buen bocata no tiene precio, y no lo sabe hacer cualquiera. Mucha chorrada de tortillas líquidas y especias del quinto coño, pero no superan en sabor, precio y rapidez al bocadillo de salchichón.

Como tributo a ese maná de los dioses, vamos a comentar algunas observaciones:

- Objetividad.

El razonamiento base es comer porque se tiene hambre, pero llegó una moda subnormal donde lo original y moderno era pegarte unas panchás de hambre, ya que no comes una mierda y te sablean. El objetivo ya no es matar el hambre. Un bocadillo va a lo que va: acabar con el hambre. Mientras un sandwich se preocupa de mariconaditas como no llevar bordes o la cocina de alto nivel de deconstruirse, un bocadillo solo quiere llevar una explosión se sabor a tu boca y matar el hambre. Y todo por un módico precio.

- Creatividad.

Los bocadillos permiten combinar alimentos de una forma compacta y manejable con una sola mano. Este hecho es todo un arte cuyo fruto es una perfecta harmonía de sabores convirtiendo al bocadillo en una obra maestra fuera del alcance de cualquier plato cocinado con nitrógeno líquido. Veamos un ejemplo: Sobrasada + queso fundido: . Nocilla + gambas: divertido, pero No.

Pon toda tu imaginación en la elaboración de sabrosos bocatas.

Sé creativo, pero no un cochino!

- Eso no se hace...

Como en todo, hay una serie de malas costumbres en relación con los bocadillos. Una de ellas es la manía de cortar sólo un lado del pan y meter los ingredientes. A los ojos del cocinero parece un bocata perfecto, sin fugas y consistente, pero la realidad es muy diferente. Lo que se consigue cuando pegas un mordisco en la zona sin corte es llevarte a la boca un mendrugo de pan, sin sustancia, y que por el lado contrario se escape el relleno.

Haced bocadillos, pero hacedlos bien!

- El envoltorio.

Si tienes que llevarte el condumio a algún sitio, tendrás que equipar la comida con un envoltorio a la altura.

El plástico transparente no es una mala opción, permite la vista del interior a través del embalaje, sin necesidad de destapar, pero molesta durante la ingesta.

La servilleta de papel es la peor opción en mi opinión. Acaba impregnada de aceite y se convierte en una membrana sensible y pringosa que envuelve tu tesoro. Además, no es impermeable y mancha por todos lados.

El papel de metal es posiblemente la mejor alternativa. Forra el bocata y convierte la pieza en un objeto compacto capaz de romper ladrillos y rayar diamante. Al destapar se puede moldear para crear una especie de estructura que aguante el bocadillo y recoja los tropezones que caen por los lados.

Disfrutad de los bocatas!!!

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3 Eructos:

A las 9:37 a. m., Anonymous KleMeN eructó...

Genial el articulo, además que tienews toda la razon. Ande haya un buen bocadillo ke se quite el "delicatessen".
De toda la vida que molan mas estas cosas. Como mi plato favorito: bocadillo de lentejas con mahonesa.
Ahi keda eso.

 
A las 3:14 p. m., Blogger Chiringui eructó...

Curiosidad: todo el mundo pone el papel de plata por la cara mala. La que brilla va por dentro, la que lleva el baño impermeable, por fuera.

 
A las 3:49 p. m., Blogger Palmz eructó...

Coño! Pues yo pensaba que era al revés. Gracias por la información.
Gracias a los dos por el comentario!

 

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